Manuel Alcántara

Para Manuel Alcántara (Málaga, 1928) la inmortalidad no es un secreto, es una rutina: cada día, desde hace 50 años, duerme nueve horas y escribe 27 renglones de Hispano Olivetti. Teclea rápido, siempre por las tardes, después de comer. «Escribir columnas es muy peligroso, es vender tu cerebro a cucharadas», cuenta Alcántara que decía Wenceslao Fernández Flórez. Por eso, como antídoto contra la ignición caníbal del periodismo, Alcántara ha cultivado siempre la poesía. Ha ganado tantos premios que ha terminado por bautizar un galardón con su nombre. Como poeta ha sido distinguido con el Antonio Machado y el Nacional de Literatura, y como articulista ha recibido los tres máximos premios del periodismo español: el Luca de Tena, el Mariano de Cavia y el González-Ruano.